La Masacre - Zona - World of Warcraft

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La Masacre

Encuentros

  • Zevrim Pezuñahendida – Zevrim Pezuñahendida, desesperado por demostrar su valía ante la Legión Ardiente, dijo a sus amos que podía esclavizar a los formidables ancestros que aún recorrían La Masacre. Cuando su poder resultó no ser suficiente, Pezuñahendida recurrió a otros seres vivos para obtener más energía: los masacraba en su altar de sacrificios y cosechaba su esencia en sus últimos y agonizantes momentos.
  • Hidromilecio – Cuando el sátiro Zevrim Pezuñahendida intentó controlar a los elementales de La Masacre, se centró en Hidromilecio, quien vivía tranquilamente en el estanque bajo su altar. A medida que Pezuñahendida realizaba sus sacrificios rituales, el elemental se inquietó y atacó a los esbirros demoníacos del sátiro. Con los años, este utilizó la energía de sus víctimas para incitar una furia incontrolable en Hidromilecio, lo que lo vinculó lentamente a sus órdenes.
  • Lethtendris – La energía retorcida de La Masacre atrajo a Lethtendris desde muy lejos y le dio la esperanza de saciar su ansia irrefrenable de magia arcana. Utilizando los tendones y ligamentos de las víctimas sacrificadas, construyó una red para absorber el poder corrupto del ala este. Para su regocijo, descubrió que el dispositivo tenía la capacidad de reunir unas grandes reservas de fuerza sobrecogedora, suficiente para aplastar a todos sus enemigos.
  • Alzzin el Formaferal – Alzzin el Formaferal ansía nada menos que la corrupción total de Feralas, pero no tuvo mucho éxito hasta que descubrió el Santuario de Eldretharr en La Masacre. Alzzin, con el poder de los ancestros esclavizados a sus órdenes, concentró la vitalidad del bosque circundante en su guarida, donde la manipula a voluntad.
  • Tendris Alabeo – Tendris Alabeo fue un defensor incansable de Eldre'Thalas; su corazón estaba ligado inexorablemente al destino de la ciudad. Cuando el Gran Cataclismo destruyó la tierra, su determinación no flaqueó, pero a medida que la corrupción invadía las ruinas durante los siguientes diez mil años, también infectó el espíritu del ancestro.
  • Illyanna Roblecuervo – Illyanna Roblecuervo, junto con su fiel compañero Ferra, fue antaño la cazadora más valiosa del príncipe Tortheldrin, hasta que se negó a obedecer la orden de su líder de ejecutar a sus amigos. Como castigo, mató a Illyanna y a su oso, pero utilizó sus poderes demoníacos para vincular sus espíritus a sus cuerpos y los condenó a quedarse en La Masacre como protectores no-muertos.
  • Magister Kalendris – Cuando el príncipe Tortheldrin ordenó la masacre de la mayoría de sus súbditos, fueron sus tenientes más leales los que debieron ejecutar su voluntad. El magister Kalendris asesinó a muchos Shen'dralar desprevenidos sin dudarlo, pero uno de los elfos condenados lo hirió de muerte durante una batalla atroz. A pesar de su muerte, el espíritu de Kalendris aún vaga por La Masacre como defensor del reinado de Tortheldrin.
  • Immol'thar – En un intento desesperado por restaurar el poder y la inmortalidad que perdieron cuando se destruyó el Pozo de la Eternidad, los Shen'dralar invocaron a un demonio en el ala oeste de La Masacre y lo capturaron en un campo de fuerza para utilizar la energía del terror del vacío para sus propios hechizos. Immol'thar, incapaz de resistirse o de moverse desde hace casi diez mil años, solo ha podido observar y esperar al día en que pueda liberarse y desgarrar la carne de sus captores.
  • Príncipe Tortheldrin – Tras la destrucción del Pozo de la Eternidad, el príncipe Tortheldrin mantuvo el control de los Shen'dralar supervivientes al apresar a un demonio en las ruinas de Eldre'Thalas, donde sus súbditos absorben su fuerza. La exposición al poder demoníaco corrompió la mente de Tortheldrin, de forma que cuando la criatura se debilitó, el príncipe ordenó la muerte de muchos de sus súbditos para que solo él y sus seguidores más fanáticos disfrutaran de la energía corrupta.
  • Guardia Mol'dar – Mol'dar es un guardia leal hasta el fanatismo de los ogros Gordok. Está convencido de que el rey Gordok le regaló un par de guanteletes encantados que le han permitido ser el campeón de pulso de su pueblo durante seis años consecutivos. En realidad, el rey Gordok tiró la armadura; Mol'dar simplemente fue el primero en encontrarla.
  • Vapuleador Kreeg – Más de un asesino sigiloso ha perdido la vida tras alterar sin querer la jarra de cerveza de Kreeg. Aunque el ogro suele dormir la mona en horas de trabajo, nada hace que le invada una furia enloquecida como el sonido de su querida bebida salpicando el suelo de piedra.
  • Guardia Fengus – Desde que Cho'Rush el Observador le dijo que conocería a su media naranja durante una guardia, Fengus se pasa casi todo el día patrullando el territorio Gordok.
  • Guardia Slip'kik – Se podría pensar que Slip'kik es cuidadoso, pero también es perezoso. En lugar de retar al rey Gordok directamente, Slip'kik trastea con trampas y artilugios mágicos rotos y antiguos con la esperanza de dar el golpe de gracia sin el más mínimo riesgo o esfuerzo.
  • Capitán Kromcrush – El capitán Kromcrush es temido hasta por los demás ogros debido a su ira instantánea contra quienquiera que los insulte a él o al rey Gordok. Aplasta toda disensión sin piedad, pero tiene aún menos paciencia con aquellos que propagan el rumor de su tórrida aventura con una gnoll hace mucho tiempo.
  • Cho'Rush el Observador – Cho'Rush no suele tomar partido, pero cuando Ulrok se alzaba al poder, estaba claro que nadie podría desafiarlo. El rey no tardó en nombrar a Cho'Rush como su consejero jefe, pensando que sus cabezas gemelas lo volverían el doble de útil que cualquier otro ogro.
  • Rey Gordok – Para gobernar a los ogros Gordok, basta con autoproclamarse Rey... Y matar a todos los que se opongan. El rey Gordok, antes conocido como Ulrok, asentó su poder al convencer a una docena de los guerreros más fuertes de su pueblo para que se enfrentaran al Rey a la vez. El sangriento combate acabó con casi todos los participantes; la espada de Ulrok se encargó de los supervivientes y del Rey, agotado por la batalla. Hoy, los ogros Gordok aún hablan entre susurros del "Día de la Sangre".

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